Pymes de Guatemala se enfrentan a la incertidumbre del reinicio económico
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) de Guatemala comenzaron a
reactivar sus comercios ante la incertidumbre que provoca el reinicio
económico, ordenado por el Gobierno el pasado 27 de julio, en medio de
la efervescencia de contagios y fallecidos por el COVID-19, cuyo pico se
espera para octubre próximo.
Con medidas de distanciamiento
social, de reducción de aforos en almacenes y poco personal, las
tiendas, agencias turísticas, restaurantes, cafeterías, ventas de
artesanías y un sinfín de negocios luchan por adentrarse a la llamada
"nueva normalidad", tras cinco meses de inactividad por el
confinamiento.
Los anuncios publicitarios gigantes vacíos en la
capital del país centroamericano y en las carreteras muestran la
implacabilidad de la crisis. Tablones de fondo blanco con la palabra
"disponible" que colorean los paisajes camino a Antigua Guatemala, uno
de los principales puntos turísticos del país, situado 40 kilómetros al
oeste de la Ciudad de Guatemala.
Otras tiendas de artesanía, cafeterías o restaurantes que antes
lucían sus principales atractivos para el público ahora permanecen con
los portones y persianas cerradas, con la leyenda "se alquila" en
anuncios llamativos que componen la nueva realidad.
El Banco de Guatemala (central) proyecta que el crecimiento económico
del país para 2020 se situará en un rango entre -1.5 y el 0.5 %, un
dato "considerablemente menor que el previsto a finales de 2019" para
este año, que oscilaba entre el 3.1 y el 4.1 %.
Para 2021, sin
embargo, "se espera una rápida recuperación, con un posible crecimiento
del producto interno bruto (PIB) ente 3.5 y 4.5", como indicó la entidad
financiera en su Informe de Política Monetaria, publicado en marzo y
reeditado en junio pasado.
Desolación
El contraste
de los anuncios espectaculares abandonados en plena carretera próxima
hacia Antigua, que suele estar retacada de publicidad, surge en un
contexto de "motivación" del sector empresarial por la vuelta a la
normalidad el 27 de julio pasado.
Una agencia turística en
Antigua, justo debajo del arco de Santa Catarina, uno de los sitios de
visita obligada en la ciudad colonial, abrió sus puertas el 1 de agosto,
el primer fin de semana de reapertura.
El dueño de la empresa
denominada Aviatur Travel Agency, Luis Giménez, le dijo este jueves a
Efe que cerró en marzo y ahora está "tratando de empezar a abrir después
de casi cinco meses, tiempo que hemos sufrido mucho, sin ayuda
gubernamental" y con el turismo apagado.
Ahora, con la liberación
de restricciones a la movilidad "estamos esperando que venga el turismo
local y la próxima apertura del aeropuerto (que se contempla para el 1
de septiembre)", pero en lo que llegan esos días "todo está cerrado, no
hay transporte".
Mientras tanto "estamos aquí para orientar a los
turistas", comentó. El turismo de guatemaltecos, que solo le
representaba antes de la pandemia un 2 % de sus ventas totales, es a lo
que apela Giménez para volver a recibir los pocos ingresos que pueda,
luego de quedarse con una plantilla de dos personas en la empresa que
originalmente era de siete.
De regreso en la capital del país
centroamericano, el barista Mario Guerra, festejaría este mes los dos
años de apertura de su cafetería y boutique Café del Centro.
Guerra,
sin embargo, contó resignado que debió cerrar al mes de iniciados los
casos positivos de COVID-19 por la inclemencia de la crisis.
"Fue
una situación compleja. Perdimos nuestros ahorros, nuestro capital,
pero estamos pensando que podemos encontrar otras formas de continuar y
salir adelante. La misma situación nos irá dando la pauta y pensar,
pensar y no dejar de pensar el qué y el cómo", concluyó.
Guatemala
cumplió este jueves su vigésima segunda semana desde que el Gobierno
oficializó el primer paciente contagiado de COVID-19, el 13 de marzo
pasado. Actualmente, suma 59,089 casos positivos acumulados y 2,267
fallecimientos, la cifra de decesos más alta de Centroamérica.
CREDITOS A DIARIO LIBRE


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