Motivos por los cuales no deberías contratar a un amigo
Cuando Jason Raftis trabajaba como gerente de ventas en un negocio de autos en Florida, decidió darle un empleo en su departamento a un amigo de toda la vida.
Pronto se dio cuenta de su error. El amigo se la pasaba contándole a otros empleados las aventuras de universidad de Raftis. Y eso fue sólo el principio.
“Resultó una pesadilla”, recuerda Raftis, quien ahora es ejecutivo de cuenta de servicios de negocio. ”Asumió que nuestra amistad le daba licencia para ir y venir cuando quería y se tomó libertades que ningún otro empleado tomaría nunca”.
Antes de que decidas emplear a un amigo –y aún más importante, antes de que tomes ese empleo que te ofrece un amigo- es crucial sopesar los pros y los contras.
Una mala contratación puede afectar tu reputación, por no hablar del daño que puede causar a una amistad.
Además, las personas pueden cambiar –y no siempre para mejor- cuando dejan de ser sólo amigas para convertirse en colegas de trabajo.
“¿Qué pasa si el amigo es súper competitivo y quiere superarte, complicando tu situación en el negocio?”, se pregunta Nancy Keene, fundadora de The Perfect Fit, una consultoría en liderazgo en Dallas, EE.UU.
“No todo el mundo puede cambiarse de bando”.

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